Todo el mundo conoce el Algarve de las fotos: acantilados dorados, cuevas imposibles y esa playa a la que van cinco mil personas al día. Yo te voy a hablar del otro, el que descubrí perdiéndome con Jacinto por carreteras secundarias y preguntando en cafés donde no hablaban una palabra de español.

Olvídate del Algarve de folleto

La costa este, cerca de Tavira, es otra historia. Menos gente, marismas llenas de flamencos y pueblos blancos donde el tiempo va a su bola. Aquí no se viene a hacer cola para una foto: se viene a que no te reconozca ni el reloj.

Playas donde tu perro es bienvenido

En Portugal muchas playas permiten perros fuera de la temporada alta más estricta, pero conviene mirar la señalización local. Estas fueron nuestras favoritas:

  • Praia do Barril — se llega en un trenecito entre dunas y tiene rincones tranquilos donde Jacinto pudo corretear a gusto.
  • Ilha de Tavira — arena infinita y ese silencio que solo dan las islas.
  • Calas escondidas cerca de Cacela Velha — bajas un sendero, giras una esquina y de repente el mar es solo tuyo.

Dónde comer sin dejar a nadie fuera

El pescado a la brasa de los chiringuitos familiares no tiene rival, y en casi todos me dejaron sentarme con el perro en la terraza sin poner mala cara. Pide lo que esté fresco ese día, acompaña con vinho verde y no mires el reloj.

Un buen destino no es el que sale en todas partes. Es el que te deja volver a casa siendo un poco más tú.

El Algarve auténtico sigue ahí, esperando a quien tenga la paciencia de salirse del guion. Si vas con perro, mejor todavía: verás el sitio a su ritmo, que suele ser el correcto. Cualquier duda concreta, ya sabes dónde encontrarme.