De España a Uberlândia, Brasil. Una aventura Pet Travel by Issie.
Hay viajes que empiezan mucho antes de subir al avión.
El de Yuki, una preciosa husky que tenía que viajar desde España hasta Uberlândia, Brasil, comenzó de madrugada en Ibiza y terminó después de aviones, aeropuertos, documentación, escalas y muchas horas de carretera.
Y sí: también hubo un Chai Latte, un coche en el que casi no cabíamos, algún momento de «¿pero qué hago yo aquí?», una cerveza final y unas cuantas anécdotas que ahora me hacen reír.
Esta es la historia de cómo acompañé a Yuki hasta su familia en Brasil.
Primera parada: Ibiza → Barcelona
Salí de Ibiza en el primer vuelo hacia Barcelona.
Al llegar ya tenía reservado un coche con Europcar porque todavía nos quedaba carretera: tenía que desplazarme hasta la zona del Delta del Ebro para recoger a Yuki.

Pero antes de conocer a nuestra protagonista tenía una misión importante: conseguir el kennel adecuado para su viaje en bodega.
Pasé por Kiwoko para comprar una caja de transporte suficientemente grande para ella.
Cuando una mascota viaja como AVIH (Animal in Hold), es fundamental comprobar previamente los requisitos de la compañía aérea y asegurarse de que el transportín cumple las condiciones aplicables al animal y al trayecto.
Y entonces sí: conocí a Yuki. Preciosa, enorme y preparada para empezar nuestra aventura.
Recogimos a Yuki y regresamos a Barcelona para comenzar la siguiente etapa: Barcelona → Madrid → São Paulo con Air Europa.
Viajar con un AVIH: lo que ocurre en el aeropuerto
Cuando viajamos con un PETC —mascota aceptada en cabina— o un AVIH —animal transportado en bodega—, hay procedimientos adicionales que debemos realizar antes de embarcar.
En nuestro caso, acudimos a facturación para realizar las comprobaciones correspondientes de Yuki y su documentación.
Una vez todo estaba correcto, recibí mi tarjeta de embarque y un operario de Groundforce, compañía que presta servicios de handling para Air Europa en esta operación, nos acompañó hasta la zona donde Yuki sería entregada para su traslado al avión.
Para quienes nunca hayáis viajado con un AVIH, reconozco que ese momento impresiona. Dejas a tu animal en manos del personal y tú continúas hacia tu puerta de embarque. Por eso, cuanto mejor preparado esté todo, mucho mejor.
Tip by Issie: cómo preparo yo el kennel
Además de cumplir las condiciones que establezca la aerolínea para el transporte, me gusta que el kennel vaya perfectamente identificado.
En la parte exterior dejo visible información útil como el nombre de la mascota, destino, información del vuelo y mis datos de contacto.
También preparo el interior siguiendo las condiciones de aceptación de la compañía y procurando que el animal pueda realizar el trayecto de la forma más cómoda posible.
Y hay un pequeño detalle que en este viaje resultó especialmente útil: el agua. Durante nuestra conexión en Madrid, Yuki tenía sed y un operario pudo darle de beber. Después me agradeció que hubiese pensado en dejarla preparada.
Son pequeñas cosas que pueden marcar una gran diferencia durante un viaje tan largo.
Un Chai Latte y rumbo a Madrid
Una vez Yuki quedó con el personal encargado de llevarla hasta el avión, me dirigí a mi puerta de embarque.
Bueno… antes hubo una parada imprescindible: mi Chai Latte de Starbucks. Hay tradiciones que una no puede abandonar ni siquiera transportando una husky a Brasil.

Cuando acompaño a un AVIH, también suelo identificarme ante la tripulación y explicarles que estoy viajando con un animal en bodega y dónde estoy sentada.
Así, si surge cualquier cuestión relacionada con el animal, saben perfectamente dónde localizarme. Y también suelo llevarles un pequeño detalle.
Madrid → São Paulo
La conexión en Madrid era corta y, en este caso, no tuvimos que recoger a Yuki durante la escala.
Pasé los controles correspondientes y me dirigí a la zona internacional de la T2, que por cierto me pareció muy cómoda, despejada y con una iluminación estupenda.
Comenzó el embarque hacia São Paulo. Al entrar en el avión volví a identificarme como la persona que acompañaba al AVIH, entregué mi pequeño detalle a la tripulación y pregunté lo único que realmente me importaba en ese momento:
«¿Yuki está a bordo?»
Unos minutos después llegó la respuesta: todo OK. Yuki estaba a bordo.
La tripulación fue maravillosa conmigo y, además, había tres asientos libres al fondo que me permitieron utilizar durante el vuelo.

Ahora sí. Próxima parada: Brasil.
Llegamos a São Paulo

Después del vuelo, pasamos inmigración y continuamos con los trámites correspondientes para la entrada de Yuki en Brasil.
Al viajar con ella tuvimos que dirigirnos al canal de «Algo que declarar», donde revisaron su documentación.
Todo estaba correcto. Yuki ya estaba oficialmente en Brasil.
Uno de los empleados del aeropuerto nos ayudó con el equipaje y el kennel y me acompañó hasta el autobús que debía coger para llegar a la zona de alquiler de vehículos.
Y aquí empezó la segunda aventura.
¿Dónde metemos a Yuki?
Yo había reservado un vehículo grande por una razón bastante evidente: tenía que meter dentro a Yuki, un kennel enorme, mi trolley y a mí misma.
Llego al alquiler de coches y… me entregan un utilitario.
Mi cara os la podéis imaginar.
La comunicación tampoco resultó especialmente sencilla porque encontré poco personal con el que pudiera comunicarme en inglés.
Pero después de una auténtica partida de Tetris conseguimos colocarlo TODO: Yuki dentro, kennel dentro, trolley dentro y servidora, milagrosamente, también dentro.
Conecté Spotify y puse el siguiente destino: Uberlândia.
Tengo que confesar algo: hasta preparar este viaje no había oído hablar de Uberlândia en mi vida.
¿Tiempo estimado? Unas 7–8 horas de carretera. Pues venga. Yuki, yo, Spotify… y carretera.
7–8 horas atravesando Brasil
Hacía muchísimo calor y Yuki y yo acabamos prácticamente derretidas.
Y entonces llegó otro de esos momentos que no aparecen en los planes: me quedé sin datos.
Mi conexión dejó de funcionar cuando todavía estábamos a unos 300 kilómetros de Uberlândia y mi línea habitual tampoco consiguió solucionarme demasiado.
Tip by Issie
Si vais a conducir largas distancias en otro país, comprobad previamente la cobertura y descargad los mapas offline antes de comenzar la ruta.
Por suerte, tengo que decir que las carreteras estaban muy bien señalizadas. También había bastantes peajes.
Y todavía no sé exactamente cómo… pero llegamos.
Yuki llega a casa
Después de vuelos, aeropuertos, controles y horas de carretera… ¡llegamos a Uberlândia!
Y ahí compensó absolutamente todo.
La familia de Yuki estaba feliz de recibirla y yo estaba todavía más feliz de verla finalmente en su destino.

Misión cumplida.
Y entonces descubrí el aeropuerto de Uberlândia
Después de descansar en el hotel tocaba comenzar mi viaje de vuelta.
Y aquí tengo que hablaros del aeropuerto de Uberlândia. Es pequeñísimo, con apenas unas pocas puertas de embarque, y hasta el movimiento de equipajes me llamó muchísimo la atención por los vehículos que utilizaban.


Probé también la sala VIP. Costaba aproximadamente 30 € y, en mi experiencia, no compensaba demasiado: espacio muy reducido, servicios bastante básicos y sin baño dentro de la propia sala.
Pero lo mejor todavía estaba por llegar.
Estoy esperando mi vuelo y veo aparecer el avión: un Airbus.
Mi cerebro: «¿Perdona? ¿Me acabo de pegar casi ocho horas conduciendo para descubrir que hasta Uberlândia llega un Airbus?»
Y aquí aparece precisamente una de las grandes peculiaridades del transporte aéreo de animales.
Que haya un vuelo NO significa que tu mascota pueda viajar en él
La existencia de una conexión aérea entre dos ciudades no significa automáticamente que podamos utilizarla para transportar a una mascota como AVIH.
Las condiciones pueden depender de la compañía aérea, la ruta, el tipo de operación, la aeronave, la disponibilidad y las políticas vigentes para el transporte de animales.
Por eso organizar un traslado internacional de mascotas no consiste únicamente en buscar «¿qué vuelo llega hasta allí?».
Hay que estudiar cómo puede viajar ese animal concreto hasta ese destino concreto y verificar las condiciones aplicables antes de cerrar el itinerario.
Y de repente mis horas de carretera tenían bastante más sentido.
De vuelta a casa
Uberlândia → São Paulo.
Y una vez en São Paulo, con Yuki ya felizmente con su familia, comenzó oficialmente mi regreso.
Primera parada: Duty Free. Obviamente.
Me enamoré de unos cuantos perfumes y especialmente de uno de Lancôme con un aroma a rosas espectacular.
Después fui a localizar mi puerta de embarque hacia Madrid. Puerta localizada. Todo controlado. ¿Siguiente misión? Una cerveza bien fría.


Después de semejante aventura, estaba más que merecida.
Embarcamos rumbo a Madrid. Madrid → Ibiza.
Y ahora sí: Yuki en casa. Su familia feliz. Misión cumplida. E Issie de vuelta a Ibiza.
Colorín colorado, este Pet Travel se ha acabado.
Obrigada, Brasil.
¿Necesitas viajar o trasladarte con tu mascota?
Cada mascota, destino y compañía aérea puede tener requisitos diferentes.
En Pet Travel by Issie te ayudamos a planificar el viaje: ruta, documentación, requisitos de la compañía aérea y coordinación del traslado, desde el origen hasta el destino.
Pet Travel by Issie · Desde España hacia el mundo